Cuando un cliente me pide "un logo", casi siempre necesita algo más grande: una identidad. El logo es la punta del iceberg; debajo está el sistema que hace que una marca se reconozca en un anuncio, en una tarjeta o en una story de Instagram.

Empieza por la estrategia, no por el color

Antes de abrir Figma dedico tiempo a entender el negocio: a quién le habla, qué promete y en qué se diferencia. Sin esa base, cualquier decisión visual es decoración.

Un sistema, no una pieza

Defino una tipografía principal, una paleta con jerarquía clara y un conjunto de reglas de uso. El objetivo es que cualquiera del equipo pueda crear materiales nuevos sin romper la coherencia.

Una identidad que perdura no es la más original: es la más consistente.